Elementos y datos objetivos para una radiografía del sistema tributario colombiano
Después de casi 5 años de que en la Comisión de Expertos Tributarios llamáramos la importancia de tener un reporte detallado del gasto por los beneficios tributarios existentes en la legislación vigente, finalmente, en el mes de noviembre de 2025, la DIAN emitió el reporte sobre gasto tributario del año gravable 2023. Este reporte ofrece una radiografía indispensable para comprender las tensiones y debilidades del sistema tributario colombiano y puede ser consultado en el siguiente link: https://www.dian.gov.co/dian/cifras/Paginas/cuadernodetrabajo.aspx
Según la autoridad tributaria, el país dejó de recaudar $135,4 billones, equivalentes al 8,5% del PIB, por cuenta de exenciones, exclusiones, tarifas preferenciales y tratamientos especiales. La cifra es inmensa: representa más que el presupuesto anual del sector educación y representaba para el año 2023 casi el 50% del total del recaudo neto de los impuestos administrados por la DIAN. No se trata de un dato menor, sino de una señal estructural sobre cómo funciona nuestra tributación.
El IVA representa una oportunidad histórica
La estructura del sistema tributario colombiano está marcada por altos niveles de erosión fiscal y por un catálogo de beneficios disperso, ineficiente y, en muchos casos, regresivo. El impuesto sobre las ventas continúa siendo el principal foco del problema: 5,6% del PIB, equivalente a $88 mil millones de pesos, es el gasto tributario proviene del IVA, impulsado sobre todo por los bienes y servicios excluidos, que representan 4,3% del PIB. Colombia mantiene uno de los sistemas de IVA más fragmentados de la región. Las exclusiones se justifican tradicionalmente como mecanismos de progresividad, pero la evidencia demuestra lo contrario: los hogares de mayores ingresos son quienes más consumen bienes y servicios excluidos o exentos del IVA, de modo que el impuesto termina subsidiando de manera regresiva a quienes menos lo necesitan. A ello se suma un efecto cascada que aumenta los costos de producción, desincentiva la inversión en activos fijos y encarece la formalidad.
Es fundamental despolitizar el debate y dejar a un lado el populismo fiscal, pues es en el IVA donde se encuentran las posibilidades para construir un sistema tributario más equitativo y justo, y movilizar el ingreso para sanear las finanzas públicas.
El impuesto de renta es fundamental para mejorar la competitividad y atraer inversión
El gasto tributario en el impuesto sobre la renta de personas jurídicas es del 1,3% en 2023, equivalente a $21 mil millones de pesos, principalmente por la eliminación del descuento del ICA, la derogatoria de rentas exentas y el aumento de algunas tarifas preferenciales a partir de la reforma tributaria de 2022. No obstante, esta reducción del gasto tributario no es suficiente para compensar un hecho que el propio informe confirma: Colombia mantiene una tarifa corporativa del 35%, una de las más altas de la región, y que con un impuesto sobre dividendos del 20%, llega a una tarifa agregada para el inversionista del 48%, lo que sin duda afecta directamente la competitividad del país y la atracción de inversiones. En un entorno global donde la inversión evalúa costos marginales, seguridad jurídica y carga tributaria total, una tarifa corporativa tan elevada constituye un desincentivo claro.
Existen ciertos regímenes especiales, como el del sector hotelero y las zonas francas, que han mostrado eficacia en atraer inversión y generar empleo, estableciendo tarifa reducidas del 15% y el 20% respectivamente, con lo que hay que seguir profundizando en ellos y no pretender eliminarlos. Por ejemplo, por la importancia de estos regímenes para la reactivación económica, sugerimos reducir la tarifa al y eliminar condicionamientos para su aprovechamiento, cuando se demuestren inversiones efectivas, nuevos desarrollos y generación de empleo.
En los impuestos corporativos, es urgente disminuir la carga tributaria y no seguirla aumentando. Somos unos convencidos de que la mejor forma de aumentar el recaudo es reactivando la economía, atrayendo inversión extranjera y generando confianza y estabilidad que dinamice el consumo en el país.
Para las personas naturales hay que aumentar la base de contribuyentes
En el impuesto sobre la renta de personas naturales, el gasto tributario permanece estable en 1,6% del PIB, equivalente a la suma de $25 mil millones de pesos. Un rediseño de la arquitectura de la tributación personal (incluyendo el tratamiento de dividendos) es indispensable para equilibrar cargas y permitir un sistema más coherente.
La tributación en Colombia se concentra en las empresas, cuando en la mayoría de los países de la OCDE recae principalmente sobre las personas naturales. Lo anterior se debe a varios factores, entre ellos el bajo nivel de ingreso per cápita, que evita que las personas de menores recursos no tengan capacidad contributiva, frente a lo cual no es viable una corrección en el corto o mediano plazo.
Otras distorsiones si permiten corrección. Por ejemplo, el valor de los ingresos no sujetos a impuesto (cercano a $5 millones y medio) puede considerarse muy alto, pues deja a la mayoría de los colombianos fuera del sistema tributario. En ese sentido, es recomendable bajar el umbral aun cuando se establezcan tasas más bajas y progresivas para los contribuyentes de menores ingresos.
Finalmente, la fuente con mayor potencial para aumentar el recaudo en personas naturales es la reducción de la informalidad. En un país que tiene entre el 50% y el 60% de informalidad, se genera una inequidad estructural frente a los emprendedores que sí cumplen la Ley. El Gobierno debe avanzar firmemente en incentivos para lograr esa formalización, por ejemplo, aumentar los créditos garantizados por el Estado y condicionar su desembolso a la formalización de los negocios, impulsar con mayor fuerza y alcance el Régimen Simple de Tributación y retomar la lucha frontal contra el contrabando. Estas son algunas de las medidas que no solo incrementarían el recaudo, sino que activarían la economía y los empleos.
En el caso de las personas naturales, no se puede seguir castigando a los empleados y a los formales. Por el contrario, es fundamental que el mayor recaudo se derive de los que hoy no están pagando impuesto, ampliando la base de contribuyentes y formalizando la economía.
En conjunto, los datos del nuevo informe de la DIAN dejan un mensaje contundente: el verdadero desafío del sistema tributario colombiano no está en aumentar tarifas ni en expedir reformas tributarias cada año, sino en ordenar el gasto tributario, simplificar la estructura, revisar tratamientos preferenciales y reducir distorsiones, especialmente en IVA y en la tributación territorial. Lo anterior debe ir de la mano con la modernización y fortalecimiento de la DIAN, para que el sistema mejor en equidad, justicia y transparencia.
Por
Jose Andrés Romero
